jueves, 13 de enero de 2011

gracias

Sé que estáis acostumbrados a ver la clase desde el otro lado.
A esperar de qué va el profesor
A ver qué cosas podemos hacer para pasarnoslo bien
Mientras el profesor intenta decir algo
Que probablemente no interese
Y que solo escucháis en ráfagas inconexas
como una cansina música de fondo
de una película en la que los protagonistas son otros.
Por eso quería darte las gracias.
Porque me miras y me escuchas muchas veces
E intentas hacer lo que te digo
Porque incluso muestras un buen gesto
sin negarte a todo
Aunque no entiendas para qué sirve o no tengas gana
Porque gracias a ti y a otros como tú
Cuando entro en clase no es como explorar un desierto infinito.
Ni hablarle a las mesas.
Gracias por ser un buen alumno.

Tristán

lunes, 18 de octubre de 2010

Estereotipos

Un estereotipo es una categoría establecida por nacimiento, estatus socioeconómico etc.… definida de forma genérica y simplista. Una especie de saco conceptual donde incluimos a todas los individuos sin distinciones individuales. El estereotipo es pues una simplificación de la realidad, una simplificación que responde a múltiples necesidades humanas.
Recurrimos al estereotipo para no pensar mucho, para tener una consciencia del mundo basada en grandes rasgos genéricos. Para sentir que conocemos sin el esfuerzo continuo que esto implica. Para creer que sabemos sólo con una experiencia mínima. Ese “todos los hombres -o las mujeres- son iguales” nos justifica no tener que conocer o investigar nada más.
Recurrimos al estereotipo por seguridad. Para sentirnos integrados en una comunidad de cualquier tipo: nacimiento, género, estatus social, religión, etc.…. Los estereotipos se utilizan fundamentalmente sobre las comunidades cercanas –más frecuentemente si éstas se encuentran en expansión y pueden infiltrarse en nuestro espacio-. Tenemos muchos más estereotipos referidos al marroquí que al tanzano o al australiano.
Recurrimos al estereotipo para sentirnos mejores. Los estereotipos están basados en un rasgo negativo que tiende a definir al conjunto de personas que forman parte de esa categoría tal como podemos ver en los ejemplos siguientes: “las mujeres son unas charlatanas”, “los catalanes son agarrados”, “a los andaluces sólo les gusta la fiesta”. Como normalmente usamos el estereotipo para definir al otro, conseguimos el beneficio adicional de sentirnos mejores.
El beneficio secundario de sentirnos bien, se acentúa si el estereotipo está asociado a diferencias socioeconómicas en la que nos sentimos privilegiados. En Málaga, existen probablemente una comunidad inglesa mayor que la magrebí, pero los estereotipos afectan más negativamente a esta última.
En definitiva, recurrimos al estereotipo para no ver al otro, para no tener que poner en cuestión nuestra idea del mundo, para sentirnos seguros y mejores en el pequeño espacio que habitamos.

Tristán Martín.

martes, 11 de mayo de 2010

EL TRIUNFO DE LOS MEDIOCRES

En los días que nos ha tocado vivir sigue valiendo la máxima de ''la ocasión la pintan calva''. Tanto es así que cualquiera, que por discreto no aproveche una situación que le sea ventajosa, es sambenitado con joyas lingüísticas como ''gilipollas'', ''cagueta'', ''mierdecilla'' o ''desgraciao''.
Nos hemos reeducado en la aceptación de que lo bueno es malo, y de que lo malo es aceptable siempre que nos convenga. Así que, alabar las buenas intenciones o acciones -ajenas o propias-, se ha convertido en un acto clandestino, casi masónico. Temerosos, miramos a los lados para asegurarnos de la confidencialidad necesaria antes de reconocer y valorar el hito, que por inusual se nos hace más precioso. No parece sino que debamos escondernos y casi avergonzarnos, porque la asociación entre bondad o respeto está irremediablemente asociada a los apelativos antes citados o a otros aún más lisonjeros.
El mezquino tiene su sitio en esta sociedad porque aceptamos sus reglas y entramos en su juego del todo vale, porque debemos triunfar como sea, porque este mundo es sólo para los que triunfan. Ayudar al menos fuerte, o rápido, o listo es perder el tiempo, es trabajo perdido porque no nos reporta beneficio. Más fácil es mirar a otro lado. Lo fácil es el dogma de fe para estas alimañas.
Me temo que éste es el nuevo Pater Noster, así que ahora somos apóstatas los que no profesamos este nuevo culto.
Y ante todo esto me pregunto qué es triunfar en la vida, qué es lo que considero que hace de alguien un triunfador, alguien digno de elogio o de reconocimiento. Busco a mi alrededor auténticos triunfadores y no los reconozco entre las caras de de la televisión, los nombres ilustres de los libros o las revistas de papel cuché. Quizá sea porque mi ojo sólo aprecia un tipo de triunfo que no conlleva el aplauso público ni el púlpito, eso se lo dejo a los vanidosos.
Inmaculada R. Fuentes

CUESTIONES:
1. ¿Qué es realmente triunfar?
2. ¿Se puede triunfar en la vida?
3. ¿Es posible fracasar en la vida? ¿En qué casos?
4. ¿Quién determina si se ha triunfado o se ha fracasado?

miércoles, 5 de mayo de 2010

TRIUNFO

TRIUNFO:
El otro día murió un señor en Suecia. En el pueblo donde vivía los vecinos no tenían mucha relación con él. A pesar de verse con frecuencia por las calles durante 60 años. Lo llamaban con un apodo en el que asociaba su nombre con las latas de cerveza que recogió durante toda su vida. Lo miraban con extrañeza por su forma de vida y como siempre que nos encontramos con algo que nos hace sentir la diferencia, nos apartamos. Después de rodearlo de un impenetrable capullo de indiferencia y lejanía.
Murió hace unos días rodeado de su soledad. La noticia hubiese tenido la misma repercusión social que la caída de una hoja en otoño sino fuese por el suceso siguiente. Unos días mas tarde, sus dos hermanos recibieron la comunicación de un bufete de abogados por el que se les informaba que habían heredado respectivamente un millón de euros del fallecido.
Resulta que con las pequeñas ganancias de la venta de latas de cerveza, el hombre había invertido en el mercado del oro. El valor del oro se ha incrementado de forma constante en las ultimas décadas. Como hemos comentado el hombre llevaba una vida austera, así que los beneficios volvían a ser invertidos en oro y así sucesivamente. Después de años haciendo lo mismo, su fortuna personal había alcanzado los dos millones de euros.
La noticia traspasó las fronteras de su pueblo, por primera vez captó la miradas de sus convecinos y de otros que nunca habían sabido de él. La extrañeza se mezcló con cierto elemento de reconocimiento. Cierta admiración hacia el triunfo económico que otros alcanzan y que nosotros no.
Parecía que ante todos la vida de ese hombre se veía desde otra perspectiva. Desde el prisma de un triunfo económico personal . También despertaba otro tipo de sensaciones: La extrañeza de su estilo de vida con semejante cuenta corriente, la pregunta de por qué no había disfrutado de su dinero y había preferido guardarlo para unos parientes no siempre cercanos...
¿Qué es el triunfo?. Este hombre había mantenido un secreto que lo había catapultado a las páginas de los noticiarios durante un par de días ¿Había triunfado? ¿Había redimido su vida en ese acto final?
¿Que significa para nosotros el triunfo? ¿Conseguir lo que anhelamos, nuestros objetivos en la vida?¿y si caemos? ¿Y si se rompe nuestro mundo con la fragilidad del cristal ante un acto inesperado: un vacío en casa, una empresa que necesita sanear sus cuentas, un oportuna visita al medico, un conductor borracho.
Porque el triunfo no debería ser alcanzar dinero y relevancia social. Cuando ves un programa del corazón y escuchar los argumentos de los participantes no hay nada en ti que se mueva hacia el reconocimiento.
A veces viajando por el mundo ves a campesinos muy pobres trabajando sobre campos de arroz, de maíz o de yuca y hay algo en esas escenas que te mueve. La dignidad de trabajo, el ritmo sosegado y continuo, la sincronía entre la piel y el verde de las hojas. Cerca se ven a los pequeños de la casa correr persiguiendo a las gallinas mientras la mujeres limpian las cacerolas de la comida al sol. En mí se mueve algo por dentro, algo más parecido al reconocimiento. No sé si ante el triunfo, probablemente solo ante la dignidad. La dignidad de encarar la vida con respeto hacia uno mismo o hacia los demás. Con la aceptación necesaria, sin rencor ante la vida. Sin culpabilizarnos nosotros, sin culpabilizar a los demás, sin rencores. Sin demasiada ansiedades por cambiar nuestra vida, por alcanzar un futuro demasiado lejano que nos impide vivir en el presente. Eso es lo más parecido al triunfo que yo veo en el mundo. Aunque tu vida sea un viaje diario en busca de latas de cerveza.

1-¿ Qué es para ti el triunfo?
2- ¿Qué objetivos te planteas para tu vida?
3- ¿Si no los consigues, te considerías un fracasado?
4- ¿Cuáles son los personajes famosos que para ti han triunfado en su vida? ¿Por qué?
5- De las personas que te rodean ¿Cuáles han triunfado en su vida? ¿Por qué?

lunes, 12 de abril de 2010

EL SENTIDO DE LA VIDA

Vivir implica nacer y con el nacimiento comenzamos la vida. Lo contrario de la vida no es la muerte, sino no nacer.
Nacer y morir son dos actos en los que no interviene nuestra voluntad. No nacemos porque queramos y no morimos porque queramos. Hasta los suicidas no deciden su muerte, sino cómo y cuándo se produce ésta. Así que lo que queda en medio, la vida, es sólo un lapso de tiempo entre dos acciones en las que poco tenemos que decir.
De pronto, al poco de nacer, tenemos conciencia de nuestra vida y empezamos a sentir dolor o placer. Buscamos el placer, aunque a veces implique el dolor ajeno. Huimos del dolor, aunque a veces implique también el dolor ajeno.
Somos criaturas que buscamos respuestas… y preguntas. Nos encanta poner nombre a todo, clasificarlo todo y organizarlo todo, cuando, en realidad, el caos impera y gobierna la mayoría de nuestros actos.
Buscar sentido a la vida es un camino que no termina. La vida es sólo eso, vida. Podemos darle sentido si nos preocupamos por buscárselo o nos proponemos dárselo.
Aprendemos de la experiencia, por lo tanto, la primera decisión es cuestión de instinto. Y el conjunto de decisiones da lugar, si se quiere o se busca, a una interpretación que es múltiple.
Tu vida tiene para ti un sentido distinto al que le dan los demás. Uno no se ve como le ven los otros y este prisma infinito, este exceso de interpretaciones, nos lleva a un embotamiento que nos nubla el sentido y nos impide ver la razón de vivir.
Sólo recuerda que vivir es un arte y tener vida, un accidente.

Inmaculada R. Fuentes

CUESTIONES

1. ¿Por qué crees que intentamos encontrar un sentido a la vida?
2. ¿Crees que tiene alguno? Justifica tu respuesta.
3. En caso afirmativo, ¿crees que es un sentido universal, es decir, el mismo para todo el mundo?

lunes, 5 de abril de 2010

El sentido de la vida II

EL SENTIDO DE LA VIDA
Un coche avanzaba con dificultad por la pesada arena de un camino de playa. Las luces iluminaban los lirios de mar y las salicornias rojizas. De pronto se alzó unos manchas oscuras que revolotearan huyendo de la luz e impactaron con un ruido sordo contra los cristales del coche. El conductor, un sobresaltado guardia civil, se paró y abrió la puerta. recogió un par de pollos de alcaraván que yacían exhaustos tras el impacto. Pensó que hacer con ellos. Se acordó de los niños del cuartel y pensó que les servirían para jugar unos cuantos días, mientras los pollos aguantaran.
A la mañana siguiente, la algarabía era tremenda. Los niños enseguida se animaron a jugar con los pollos. Los cogían y los lanzaban. Los alcaravanes batían las alas con frenesí e iniciaban un arriesgado vuelo. Alcanzaban los cuatro o cinco metros de altura hasta que agotados, caían sobre suelo con un batir inútil de alas. Pronto quedó evidente que uno de ellos estaba ligeramente herido de un ala y su vuelo era más infructuoso. Pronto quedó preservado por su inutilidad. Refugiado dentro de una oscura caja de cartón.
El alcaraván sano fue sobradamente utilizado por los chicos. Lanzado una y otra vez a un cielo inalcanzable. Hecho un revoltijo de alas y plumas interminable.
Un día fuimos a abrir la caja y el que había estado acurrucado, débil y olvidado inició un primer vuelo largo que no tuvo fin y que le llevó a perderse entre las nubes. Mientras rebuscábamos en la caja al que había servido de largo entretenimiento. Yacía agotado sobre el suelo de la caja, agonizaba.

¿Qué sentido ves al cuento?
¿Crees que los fuertes siempre sobreviven?
¿Crees en la suerte?

El sentido de la vida

El Sentido de la vida:


Vivir es un acto de valentía.
Vivir es adentrarse más allá de las fuerzas.
Vivir es creer seguir más allá de la muerte.
Levantarse cada mañana aunque no haya razones.
Sonreír aunque no haya ganas.
Trabajar más allá de la inutilidad de tu esfuerzo.
Seguir andando aunque no entiendas,
aunque no comprendas el mecanismo que rige
el principio y el final
de la amistad o de el amor que presumías eterno.
Descubrir el lado tenebroso del comieron perdices.
Decidir tu futuro por un sendero que recorre el hilo del funambulismo
que se adentra por las selvas del corazón de las tinieblas
bajo la amenaza constante de múltiples gorgonas.
Irse a la cama donde el sueño es sitiado
por los ejércitos aliados de los que se fueron
y de lo que no pudo ser.
Y aunque avanzas cargado de cansancio
y el miedo te acecha en cada sombra.
Te levantas cada mañana
y sigues agradeciendo el calor del esquivo sol
y sigues sonriendo a la pequeña esperanza,
a la pequeña promesa del brillo
que aguarda aún en los ojos,
al roce de la piel que recuerda otra piel,
amplificada en otro calor,
que inundaba de amor tus ojos una vez jóvenes,
en esa ceremonia que erróneamente creemos perpetua,
y que inconscientemente nos acerca al final
mientras seguimos andando, cansados y con miedo
reflejando apagadamente el sol, el calor, el brillo de los ojos
y el eco del roce.


CUESTIONARIO:
1.¿Qué visión del mundo encuentras en este texto?
2.¿ La consideras una visión optimista o pesimista?
3.¿El autor se encuentra al principio o al final de su existencia? ¿Por qué?
4.¿Cuál es el sentido de la vida para ti?
5.¿Por qué le buscamos sentido a la vida?
6.¿Por que crees que cada persona tiene un sentido de la vida distinto?

miércoles, 10 de marzo de 2010

DESAMOR

DESAMOR

No me pidas que te ame, dame razones para amarte.
En los cuentos el amor es incondicional, irracional e increíblemente profundo. El final feliz implica una versión inacabada de la historia, porque no se sabe explicar ese “para siempre”.
En las novelas el amor es la pasión que desborda los sentidos y lleva irremediablemente al desastre o a la destrucción. De lo contrario, pasa como en los cuentos, y entramos en ese territorio inexplorado del “para siempre”.
En el cine, en dos horas, los amantes se conocen, se enamoran, se aman y, dependiendo de la recaudación de la taquilla, viven felices o mueren heroicamente.
En la vida el amor es una copia burda de lo que hemos oído, leído o visto. Digo burda porque la vida imita al arte y el arte se nutre de la vida, y en este proceso suele producirse un embrutecimiento la mayoría de las veces.
Así que te digo que no sé amarte, al menos como tú esperas. Tampoco voy a odiarte, porque te llevaría conmigo. Ni voy a despreciarte, porque te dedicaría tiempo.
Voy a desamarte, y el desamor es la nada… aunque la nada sea ya un comienzo de algo.

CUESTIONES:
1. ¿Crees que quien protagoniza este texto es masculino o femenino? Razona tu respuesta.
2. ¿Por qué crees que a una ruptura se le llama “fracaso amoroso”?

miércoles, 3 de marzo de 2010

Desamor

DESAMOR

El portazo se fue ampliando en las venas que regaban el corazón. El sonido de sus pasos que abandonaban la casa por Ultima vez en dirección al coche se extinguía conforme se ampliaba el rugido en mi interior. Las fuerzas abandonaban las rodillas y todo comenzó a agolparse en mi interior. A mi estomago llegaban sucesivas oleadas de un naufragio incipiente. Todo va llegando como los restos del barco tras la tormenta. La incredulidad, el no puede ser, la sensación de pesadilla, la ansiedad abriéndose paso y desbaratándolo todo.
Era sólo el principio, las puertas del infierno se abrían. Quedaba el odio, la furia, las lágrimas, el tono lastimero con el que nos damos pena a nosotros mismos y a los demás. El repasar momento a momento la relación buscando con lupa de taxidermista aquello que falló.
Luego viene la inmovilidad, el quedarse en espera. El oído avizor a cada timbre del teléfono, a cada motor de coche que aparca cerca. Creer distinguir constantemente su figura entre la multitud que cruza el paso de cebra, que se desparrama por las aceras. Ver su mirada entre miles de miradas.
Quedan el misterio de las noches que se alargan en un bucle interminable de duermevelas, persiguiendo pensamientos circulares. La percepción de una soledad absoluta adherida a lo pequeños ruidos de la ciudad que duerme. Convertirse en un zombie que se arrastra durante el día. El pánico a la siguiente noche que se acerca amenazante. Intentar retrasar la hora de un nuevo fracaso. Las pastillas que te regalan un sueño prestado que se transforma en pasta en tu boca durante el día.
Hacer como que se vive, ir a trabajar en un acto absurdo. Compartir tu vida como una sombra entre los hombres. No olvidarse de respirar, de sentarse en la mesa, de volver a casa. Comer como obligación de vivir. Hablar como si te interesara de lo que se esta hablando. Llamar a los amigos como si te importaran algo.
Ser un único pensamiento, una única acción, un único fracaso. Y al final del pasillo, al final de los años, ser una superficie yerma sobre la que también,tan irremediablemente como empezó, sentir que crece una brizna de hierba.

domingo, 14 de febrero de 2010

JUSTICIA

Fui lo último que vieron sus ojos. Por un instante no existió nada más que aquellas pupilas fijas que ya no me volverían a mirar.
El tiempo no importaba, los gritos no importaban, el dolor ajeno no importaba.
Alguien tocó mi hombro, pero mi hombro no era mío. Era de otra persona que tenía mi cuerpo y respondía a mi nombre, pero no era yo.
-Levanta, hay mucho que hacer- dijo una voz.
-Levanta –pensé yo-, levanta, levanta.
Pero mis piernas no eran mías.
-Tenemos más heridos, te necesito en aquella mesa.
Me acerqué y en la nueva cara vi los mismos ojos suplicantes que acababan de abandonar al otro cuerpo y luché por su vida. Luché por la vida contra la injusticia de la muerte del inocente que no puede defenderse de su miseria.
No pude ganar todas las batallas, nadie puede ganar todas las batallas, pero no por eso dejé de luchar. Porque la justicia es la lucha contra la miseria y la barbarie.
No te preguntes por qué. Pregúntate por qué no luchas junto a los que no pueden defenderse.
I.R.Fuentes

CUESTIONES:

1. En qué contexto puede darse esta situación.
2. ¿En qué persona aparece narrado?
3. ¿Cuál es el principal mensaje que encierra este texto?

martes, 9 de febrero de 2010

HISTORIAS DE RELATIVISMO CULTURAL (9/II/2010)
-Esperad unos momentos, voy a ver si podemos pasar- dijo el guía antes de desaparecer.
Allí nos quedamos esperando entre los pesados pilares que soportaban aquella gran construcción de maderas y fibra vegetal. Nos sentamos sobre un gran tronco que hacía las funciones de banco. Las mochilas sobre la espalda sudada, recuperándonos de la gran caminata por el campo domesticado de Célebres.
- Podéis pasar- No dijo mucho más. Pero, como es bien sabido, un turista debe hacer todo lo que le comunica su guía, si quiere sobrevivir con éxito en un país extraño. Creíamos que el objetivo de esa visita era apreciar la arquitectura tradicional de esa isla indonesia. Subimos la empinada escalera de madera bellamente labrada hasta alcanzar una gran estancia. Las paredes presentaban una inclinación inversa como el interior de una barca que la tormenta hubiese volcado. Apenas se divisaban muebles, sólo unas cuantas sillas cerca de la pared del fondo. Una niña jugaba sobre las maderas envejecidas. Un abuelo parecía vigilarla desde su somnoliento reposo. El guía se acercó más a su sedente figura invitándonos a prestar mayor atención. De pronto me di cuenta. Su piel tenía el apagado brillo del cuero envejecido y yermo. Los ojos descansaban en una larga oscuridad y su pecho no se balanceaba con el ritmo pausado de la respiración.
Está muerto- exclamamos. Mientras la niña seguía correteando en el bosque de nuestros pies y los del abuelo. ¿Pero qué hace aquí si está muerto?
- Sí está muerto, pero esta es una familia pobre. El abuelo murió, pero aún ellos no han logrado ahorrar para comprar el búfalo que es necesario para celebrar el funeral e invitar a toda la familia. Llevan meses ahorrando.
- ¿ Y mientras tanto?. Mientras tanto el abuelo no está “oficialmente” muerto. Le aplican una serie de hierbas que retrasa su descomposición, y sigue sentado en la sala principal hasta que no tenga lugar el funeral. Se supone que está “vivo”, aunque dormido y sigue formando parte de esta familia.
Parece una extraña costumbre morir y seguir entre los vivos hasta que la familia y la sociedad no reúna los recursos necesarios para oficializar la muerte. De alguna manera, podría pasar con algunos de nosotros que seguimos en el mundo de los vivos, ocupando un espacio y actuando como tales, alejándonos del pasado momento de nuestra muerte.

JUSTICIA (9/II/2010)

JUSTICIA

Toda mi infancia me enseñaron que había justicia y que debíamos ser justos. Me enseñaron que si te portabas mal, las cosas te saldrían mal y serias castigado. Y sin embargo si te portabas bien, la vida o Díos te recompensaría. El principio parecía claro. Pero conforme la mirada con la que contemplaba mi entorno se ampliaba, empecé a vislumbrar que este principio no era algo tan matemático como yo imaginaba. Había compañeros de clase vagos y felices a los que su padres agasajaban como en una fiesta continua. Otros sin embargo eran formales y trabajadores y sus padres no sólo no recompensaban, sino que a veces no veían.
En mi juventud me acerqué a las corrientes orientales de pensamiento. Esas que explican el mundo en una continua rueda de encarnaciones y reencarnaciones, donde el alma permanece y se va depurando. Conceptos como dharma y kharma que parecían encajar en el principio anterior y lo ampliaban mas allá del tiempo y del espacio de una sola vida.
Sin embargo, cuando miró las imágenes de niños desnutridos en la televisión, cuando una nueva hambruna, terremoto o inundación sacude mi retina, me cuesta imaginar que hicieron para merecer esto. Al contemplar la mirada limpia de un niño de niño naufragando sobre un saco de huesos y piel, no encuentro en ella culpa ninguna, más allá de los que contemplamos este escena y seguimos viviendo como si no pasara nada.
Cuando estudié en Granada, conocí al amigo de unas vecinas. Le llamaban “el sordo”, porque sólo oía con un sonotone. Aunque tenia nuestra edad, no veía sin sus profundas gafas de culo de vaso. Lo adornaba un profundo prognatismo en su mandíbula y se estaba quedando calvo a sus 25 años. Llevaba varios años estudiando y cada verano comunicaba a sus padres que había aprobado el curso, aunque eso nunca fue cierto. No aprobó nunca ninguna asignatura – a pesar de estudiar como todos-, a pesar de cambiarse de carrera varias veces. Salvo una vez que un profesor por las asignaturas que había aprobado y al decirle que ninguna, le aprobó la suya para que no lo expulsaran de la facultad.
Su voz tenia el tono y el timbre de una niña y a veces, cuando contestaba el teléfono, le respondían: “anda, bonica, dile a tu madre que se ponga”. Finalmente era homosexual, claro que su aspecto le dificultaba enormemente entablar relaciones. Aunque lo conocí enamorado, no recuerdo que nadie le correspondiera.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces. Por algún amigo común, sé que vive sólo – murieron sus padres- y es basurero.
No creo en que exista la justicia, al menos tal como nos la contaron. Espero al menos que exista en algún lugar mas allá de nuestra comprensión. Que su aparente inexistencia se deba sólo a que nos falta la perspectiva para poder contemplarla y la inteligencia para comprenderla. Me gustaría que fuese así. Ojalá sea así.

1¿Crees que existe la justicia en el mundo?
2.¿ Crees que cada uno tiene lo que se merece en su vida?
3.¿Crees que algo o alguien se encarga de administrar esta justicia en el mundo?
4. ¿Crees en la suerte? ¿Crees que es aleatoria o implica algún tipo de justicia?
5. ¿Cómo entiendes tu la justicia?

martes, 10 de noviembre de 2009

AMEBA

El movimiento de una ameba se produce por una sucesión constante de expansiones y contracciones. La vida de cualquier individuo se fragua en el inestable equilibrio entre el instinto de seguridad que le hace permanecer en los sitios conocidos y el instinto de supervivencia, de búsqueda de nuevos recursos que puedan sustentar su vida. La curiosidad, la búsqueda de lo nuevo tiene ventajas alimenticias, económicas, culturales…, incluso vitales, pero también innumerables riesgos para la vida del individuo. El espacio desconocido está lleno de peligros para su vida. Sin embargo, los individuos atraídos por lo nuevo permiten la adquisición de nuevos descubrimientos y técnicas para la comunidad. Por otro lado, los hombres y mujeres decantados por la seguridad probablemente contribuyan decisivamente a la supervivencia de la misma.

Las sociedades también se mueven presas de esta dicotomía. Por un lado, la atracción de lo foráneo, de los elementos que caracterizan a otras culturas y la posibilidad de que tras su asimilación o interacción, puedan progresar y adaptarse a un mundo en constante cambio. Por otro lado, las culturas cerradas posibilitan una amplia pervivencia de rasgos culturales, forman sociedades homogéneas y dotadas de un fuerte sentimiento de permanencia del individuo al grupo que contribuye a la supervivencia de ambos. El equilibrio entre las tendencias endógenas y exógenas es extremadamente difícil, plasmado con demasiada frecuencia en conflictos más o menos violentos, cuya manifestación más exagerada es la guerra.

¿Cómo aprenden los individuos y sociedad a vivir equilibradamente entre endogamia y exogamia, entre el contacto con el otro y la seguridad de nuestras raíces?¿Cómo cerrar las puertas al campo? ¿Cómo evitar las masivas mareas humanas en busca de una vida más digna?.... Babel no espera ofrecer respuesta a estas acuciantes preguntas, sólo pretende convertirse en una voz de esta marea humana que atraviesa las fronteras, no sólo las humanas y nos ofrece ese seductor y a la vez arriesgado viaje hacia la riqueza multicultural. Las voces que emite son jóvenes y con un dominio lingüístico del castellano desigual. La temática se ajusta a sus intereses. La producción, los contenidos no son realmente lo importante. Lo fundamental es la voluntad de ser y comunicar, de prestar la voz a los miles de acentos, de esquinas que caracterizan lo humano.

Tal como la ameba se mueve, oscilando entre concentración y apertura, los seres humanos y las sociedades se adentran con miedo, pero también con ilusión en este viaje emocionante hacia nuestro futuro evolutivo.
Tristán

miércoles, 3 de junio de 2009

Siempre


Photo and text by Carmen Orellana

“Siempre acabamos llegando a donde nos esperan”. Esa debería ser la consigna de nuestra vida. La vida es más sencilla de lo que pensamos, se compone de instantes llenos de magia, de segundos en los que puedes ver las estrellas en los ojos de la persona en que está junto a ti, cuando te das cuenta de que ella también siente la vida como tú.

Pero somos demasiado complicados. Siempre pensamos dos o tres veces y siempre mal. Tenemos miedo de que nos hagan daño, de que no nos valoren lo suficiente, buscamos y luchamos por crear nuestro espacio y no nos importa si para ello tenemos que darle un empujón al que está junto a nosotros. “Aparta, yo estoy aquí”.

Nos olvidamos con frecuencia de la risa, de la manera de respirar de los niños pequeños, de la inocencia de los bebés. Debe ser porque las cosas más sencillas son las más difíciles de comprender y nuestra mente no deja de ir en la dirección equivocada, buscando siempre una manera negativa de explicarlo todo Hemos instalado una nube pequeña y oscura sobre nuestra cabeza todo el tiempo. No disfrutamos de la lluvia de esa nube pero tampoco dejamos que salga el sol tras ella.

Esperamos que al encontrar un trébol de cuatro hojas, la suerte nos libere de la suerte que ahora tenemos, porque seguro que la suerte que está por llegar será mejor. No nos damos cuenta de que ya es una suerte para nosotros estar aquí y ahora y poder disfrutar de lo que tenemos, de nuestro origen, de nuestra familia, amigos, estudios, trabajo y sentir que crecemos, que cada nuevo día puede ser una nueva oportunidad para ser feliz con todos los pequeños gestos que suceden a nuestro alrededor, sólo si somos capaces de verlo con los ojos de un niño pequeño, de sonreír y de sentir la vida palpitar junto a nosotros.

Reflexiones de alguien que encontró un trébol de cuatro hojas.

Cuestionario.
1. ¿Por qué crees que se titula el cuento así?
2. ¿Te parece un cuento o es una reflexión?
3. ¿Has sentido alguna vez algo parecido?
4. Se hablan de varios sentimientos, positivos y negativos. ¿Podrías enumerarlos?
5.¿Crees que su conclusión es válida para la forma de vida que llevamos o es demasiado positiva e inocente?
6. ¿Piensas que lo más sencillo es lo más difícil?
7. ¿Qué entiendes por "sentir palpitar la vida"?
8. ¿Piensas que la risa es positiva? ¿Por qué?
9. ¿Crees que el cuento habla del amor?
10.¿Qué has sentido al leer el cuento? ¿Podrías aportar alguna otra reflexión al mismo?

jueves, 28 de mayo de 2009

EL VIAJERO

Érase una vez un viajero que hizo un largo, largo viaje. Durante el viaje experimentó soledad, sufrimiento, alegría, …
Disfrutó de bellos paisajes y de personas maravillosas. Se entristeció con la naturaleza maltratada y las personas falsas.
Se esforzó para alcanzar las metas de cada día y, poco a poco, fue cambiando. Fue haciéndose cada vez un poco más sabio.
Llegó un día que no recordaba hacia donde iba, cuál era su destino, pero le daba igual, había aprendido que lo importante no era el destino, la meta, si no el camino recorrido, las experiencias vividas, la felicidad que había experimentado y que había contribuido a crear. Entonces se le ocurrió ponerle un nombre a su viaje, le llamó VIDA.

AUTOR: Ángel Miguel Bermúdez Hernández


REFLEXIONA:

- ¿Qué es para el viajero la vida? ¿Y para ti?
- ¿Qué es lo más importante en la vida?
- ¿Por qué es importante cualquier vida?

martes, 26 de mayo de 2009

El sentido de la vida: naufragio

Iban dormidos en el barco. La tormenta los pilló desprevenidos. Cuando se despertaron, el fuerte oleaje había desmembrado el barco como si de un juguete se tratara. Pasaron del sueño a encontrarse empapados. Inconscientemente trataron de ponerse en pie, recoger sus cosas o llamar a sus seres queridos pero el fragor de los gritos y llantos se mezclaba con el tumulto de las olas y el crujir de las maderas al desgarrarse y abandonar el lugar donde habían servido largos años. El barco se hundió con su amasijo de cables, jarcias, velas, y gritos de aquellos que fueron arrastrados por la inmensidad.
los supervivientes se desperdigaron sobre las encrespadas aguas. Algunos siguieron gritando el nombre de sus madres, esposos, hijos...pero la tormenta se lo tragaba todo en su espanto desatado.
Sin embargo, el cielo comenzó a aclararse por el este y poco a poco, las nubes y la lluvia se dispersaron. El mar seguía moviéndose como un animal encabritado. Grandes montañas de agua, dejaban entre si profundos valles de calma, en un vaivén enloquecido.
Algunos náufragos aprovechaban esos breves momentos en la cima del agua para vislumbrar el horizonte, así descubrieron el perfil de una isla se recortaba contra la media luz de la mañana.
Pero no todos miraron alrededor. Algunos solo pensaban en aquellos a los que habían abandonado. Se concentraban en el peligro que les acechaba y en lo perdido. En aquellos que no volverían a ver. Poco a poco, a media que su mente se llenaba de derrota y su cuerpo de cansancio
se hundían en la profundidad azul y fría.
Los que habían atisbado la posibilidad de salvación nadaron raudos hacia esa tierra que se intuía en la cima del oleaje. Muchos luchaban con desesperación, mas rápidos de lo que su propio cuerpo podía aguantar, hasta que caían fulminados. Con los músculos agarrotados y totalmente agotados, se hundían con el horror reflejado en sus mejillas.
Al final solo unos pocos, aquellos que habían sabido ver en los pocos momentos en que se encontraban en la cresta de la ola, aquellos que nadaron en la dirección correcta, aquellos con la suficiente fuerza para llegar pero con la necesaria inteligencia para no avanzar más deprisa de lo que podían, llegaron a la playa. Durmieron, todo lo que sus mermadas fuerzas necesitaron.
Al día siguiente, el sol salió sobre algunos que se aprestaron a seguir esforzándose por sobrevivir.

1.¿ Qué sentido tiene para ti esta historia?
2.¿Es suficiente esforzarse para que te vaya bien en la vida?
3.¿Tenían los náufragos una idea clara de hacia donde iban?
4.¿Tenemos una idea clara de hacia donde vamos en la vida?
5.¿ Cual es tu actitud hacia las dificultades, esforzarte o abandonar? ¿ ir muy deprisa o encontrar tu propio ritmo?

jueves, 7 de mayo de 2009

LA HISTORIA DE LAS ÁGUILAS

Cansada, sin fuerzas para afrontar lo que vendría, pensé que si visitaba a mis amigos, ellos con su sabiduría podrían contarme algo que me distrajera de tanto dolor que lastimaba mi alma.

Me invitaron a sentarme alrededor de una hoguera en la que usualmente acostumbran a dar calor a sus encuentros, y el jefe que por cierto siempre sabe leer mi alma, me dijo que tenía hoy algo que compartir conmigo, la historia de las águilas.

Sus alas abren tan esplendidas en vuelo, que parecen acariciar el cielo, su vista es aguda y perfora hasta las aguas para hallar sus alimentos que sus garras con firmeza lo sostienen, viven muchos años la reina de los cielos, pero así como la ves tan altiva, cuando están llegando a los cuarenta, sus plumas pesan tanto que no les permite el vuelo, su pico se deforma, sus garras ya no sostienen.

Entonces me contaba este indio amigo, mientras con un tronco removía las brasas, que ellas tienen dos caminos, o dejarse morir, o partir a la montaña, solo las valientes, eligen el segundo y para eso hace falta mucha agalla.

Saben que los próximos meses serán muy intensos, con dolores, llegan a lo alto de unas rocas, con esas plumas que saben harán su ultimo vuelo, su pico lo golpean con las rocas, hasta sacarlo y que nazca otro nuevo, después de ese proceso tan doloroso, sus garras se las sacan con el pico nuevo, tienen y saben que comenzar con otras, estas no le servían ya para la caza, al mismo tiempo, con un dolor profundo, entre gritos valientes se despluman, a la espera de que esas alas tan pesadas se reemplacen con las nuevas, en el proceso se mantienen vivas porque las águilas más viejas le llevan alimentos.

Me ofreció una manta mi amigo. “Te sabrás proteger de estos fríos” dijo, y continuó su relato, “... cuando después de varios meses la transformación termina, las águilas van a seguir volando, por otros cuarenta años, pero ya renovado su plumaje, su pico vuelve a ser como el de antes, sus garras aprietan con firmeza, y ella después de esta experiencia, con esplendor vuela a lo alto de su reinado entre nubes y montañas”.

Nos quedamos en silencio, solo pensando, hasta el amanecer mirando al cielo. Mi amigo, otra vez con sus historias, me había traído un mensaje para el alma.

REFLEXIONA.

1. ¿Has entendido la historia? Explícala con tus propias palabras.
2. ¿Has estado alguna vez en la misma situación que el águila?
3. Cuando te sientes sin fuerzas, ¿qué camino eliges?

martes, 21 de abril de 2009

Sonrisas de colores


Photo by C.Orellana


La profesora aquel día había propuesto un nuevo reto a sus alumnos: la alegría, y lo había hecho en plan desafío de récord. Les había nombrado "recaudadores" de alegría, para ver qué se les ocurría con tal de provocar la alegría de los que les rodeaban. Y aunque todos hicieron cosas realmente encantadoras. Sin embargo, aquella alumna tan callada que muchos no sabían ni su nombre todavía, hizo algo que dejó a todos con la boca abierta.

Algunos días después del encargo de la profesora,Ana, que era como se llamaba la chica, apareció cargando un gran saco.
- Aquí traigo toda la alegría que he recaudado en estos días -dijo sonriente.
Todos estaban expectantes, pero la chica no quiso mostrar el contenido del saco. En vez de eso, sacó una pequeña caja, tomó una cámara de fotos instantánea, y le entregó la caja a la maestra.
- Ábrala, señorita.
La profesora abrió la caja despacio y miró en su interior, y una gran sonrisa se dibujó en su rostro; en ese momento, Ana le hizo una fotografía. Luego le entregó la foto y un papel.
La profesora leyó el papel en silencio, y cuando terminó, señaló con gesto de sorpresa el gran saco.
- Así que eso es...
- ¡Sí! -interrumpió la chica, deshaciendo el nudo que cerraba el saco- ¡un gran montón de sonrisas!
Y del saco cayeron cientos de fotos, todas ellas de variadas y enormes sonrisas.

El resto de la clase lo dedicaron a explicar cómo a Ana se le había ocurrido iniciar una cadena para alegrar un poquito a las personas: en la caja sólo había una foto con una gran sonrisa, y todos, al abrirla, sentían la alegría que transmitía y respondían a su vez con una sonrisa, casi sin querer. Ana les sacaba una foto con su propia sonrisa, y les entregaba un papelito donde les pedía que hicieran lo mismo con otras personas, y le enviaran una copia de las fotografías a la dirección de su casa.

Y durante aquellos días y meses, el buzón de Ana no dejó de llenarse de las fotos de las sonrisas de tanta gente agradecida, ayudando a todos a comprender que el simple hecho de sonreir ya es un regalo para todo el mundo.

CUESTIONARIO
1. ¿Te gusta el título del cuento?
2. ¿Por qué se titula así?
3. ¿Te gusta sonreir?
4. ¿Sonríes con frecuencia?
5. ¿Te parece que las personas como Ana son más felices que los demás?
6. ¿Te pareció buena la idea de Ana?
7. ¿Has intentado alguna vez comprobar el poder que tiene la sonrisa?
8. Si lo has hecho, ¿qué ha sucedido?
9. Algunos piensan que la sonrisa renueva lo que hay a nuestro alrededor. ¿Qué te parece la idea?
10.¿Qué es lo que más te ha gustado del cuento?. ¿Puedes aplicarlo a tu vida diaria?

viernes, 17 de abril de 2009

Renovación

Los rayos de sol, comenzaron a calentar el ondulado prado. En aquellos lugares donde las sombras se acortaban la escarcha comenzó a derretirse. Por las ramas de los almendros las gotas caían perezosamente. En algunos de ellos se atisbaba una mota de verde entre las abultadas yemas. Conforme los días pasaron y el sol fue adueñándose del cielo, los pequeños capullos florecieron y pronto toda la colina quedó pintada de blanco. Después de la floración el verde anido entre las ramas y jugo con el viento. El marrón de la madera quedó sepultado y durante unos meses los pájaros y los insectos encontraron lugar entre las hojas. Pronto el aire se solidificó con el calor del verano. La atmósfera se volvió espesa y macilenta, mientras algunas hojas se tiznaban de amarillo o pardo. Las vainas grises comenzaron su lenta danza de caída y las almendras refulgieron como ojos de sabio. El calor del verano alcanzó su cenit, el aire calido parecía haberse endurecido sobre las ramas y las hojas cansadas. Como si ese momento pretendiese la eternidad, el tiempo quedó detenido.
Irremediablemente, un día el viento llegó y el fresco recordó a las hojas su muerte próxima, y suavemente algunas de ellas se abandonaron. La idea de caída llenó sus mentes y pronto todo fue movimiento alrededor de los viejos troncos. Pero un joven almendro, orgulloso de su porte y de su color se aferró con fuerza a sus hojas. A su alrededor surgía el desnudo y la desolación. Pronto se convirtió en una mancha de verde sobre la parda colina. Un refugio para pájaros y algunos insectos que pronto fue abandonado. Sentía frió y sobretodo profunda soledad en un campo marrón. Continuó oponiéndose al cambio a pesar de que sus hojas amanecían blanqueadas por la mañana. A pesar de sus esfuerzos, sus hojas mostraban un aspecto lamentable, estaban roídas por los insectos y ribeteadas de las amarillas manchas de los hongos. Mantenerlas unidas le costaba un esfuerzo ímprobo que lo iba debilitando. Por primera vez dudo de su decisión y le entraron ganas de abandonarse como el resto de sus compañeros. No hubo tiempo, desde el cielo cuajado y blanquecino fue brotando una cascada de copos blancos. La nieve terminó igualando todos los almendros. Derrotó cualquier esperanza de vida sobre la colina.
El invierno fue duro y pareció prolongarse eternamente. Cuando al fin llegó la primavera, pareció como si un nuevo mundo emergiera. Todos los almendros reaccionaron al cambio. Bueno todos no, uno de ellos, antaño joven, permaneció sumido en el silencio.

Guía:
1. ¿Cuál es la moraleja de este cuento?
2. ¿Crees que, en tu propia vida se producen momentos de crecimiento y otros de paralización?
3. ¿Por que crees que solemos nos aferramos a los buenos momentos?
4. ¿Crees que este cuento tiene algo que ver a situaciones de nuestra vida como cuando una relación afectiva se rompe?
5. ¿Qué sentido pueden tener las crisis y los momentos de soledad?

jueves, 16 de abril de 2009

La lección del gusano


Dos gusanos vivían en un árbol frondoso, en un momento dado, uno de ellos, movido de un fuerte impulso interior, comenzó a encerrarse en un capullo de seda. Hasta ese momento los dos habían sido amigos.
¿Qué estás haciendo?, gritó espantado su compañero, ¿te has vuelto loco?. El impulso era tan fuerte que el gusano no respondió. Era un gusano que se emocionaba con facilidad cuando hacía algo nuevo.
¿Ya has pensado lo que eso significa?, siguió su compañero, que era mucho más reflexivo y prudente, ¡vas a aislarte del árbol! ¿y las jugosas hojas que estás dejando? ¿y los nuevos brotes del tallo central? ¡No podrás comer ni moverte por el árbol si te encierras ahí!
Dado que su compañero no respondía, decidió buscar apoyo en los demás gusanos y trajo unos cuantos junto al capullo de seda, que ya estaba casi listo.
¡No cierres aún, espera!
Y escuchó al coro de gusanos que decía: "Mira lo que dejas, mira lo que dejas..." pero se encerró tras la seda, pues el impulso era muy fuerte y no podía explicarlo.
Los gusanos se quedaron mirando la cápsula de seda y pasaron toda la tarde comentando el suceso. "Se volvió loco", decían. ¿Qué aburrida debe ser la vida ahí dentro? ¡Mira lo que se está perdiendo! ¿A quién le cabe en la cabeza despreciar un árbol tan frondoso? ¿Tú te encerrarías ahí? ¡Con lo simpático y joven que era!
Después de un tiempo encontraron el capullo roto y vacío. No supieron qué pensar, así que decidieron mantener sus opiniones y seguir mascando hojas y ramitas sin volver a tocar el tema del capullo de seda.
Mientras tanto una mariposa hermosísima se alejaba del árbol volando hacia el atardecer.

REFLEXIONA:

¿Estaba loco el gusano que se encerró en la cápsula? ¿o los otros?
¿Hay mucha gente que se enfrente a los desafíos como el gusano del capullo? ¿o hay más gente que prefiere la comodidad de lo que conocen, sin saber a qué renuncian?
¿Cómo te enfrentas a los desafíos y problemas, huyes de ellos? ¿no le das importancia (diciendo: “ eso no sirve para nada”, “eso no tiene que ver conmigo” o “no puedo hacer nada, soy así”)?
¿Has pensado que, a veces, algunos “amigos” sólo quieren que sigas siendo un “gusano” como ellos?
¿ Has pensado que algunos “capullos” te enseñan el camino para ser alguien maravilloso?